Cuevas de Honseca y Agudín

Programa V Encuentro UEVa 2016

El fin de semana parecía prometedor ya desde el comienzo, escuchando la berrea de unos cuantos cérvidos (ciervo grandote ;) que pasaban por allí la noche en la que llegamos, a eso de las tres de la mañana, en Velilla del Río Carrión, fue por esto por lo que decidimos hacer un vivakillo cerca del albergue.

A la mañana siguiente, y con la ilusión espeleológica a tope, nos acercamos hasta el albergue para instalarnos y ver qué cavidad exploraríamos ese día. Resultó ser Honseca; en principio nos habíamos apuntado a una cavidad de tipo M, fría y seca, y de más “level”, pero…¡¡¡quién quiere pasar frío (un frío que te mueres) en las esperas y hacer una cavidad mucho más vertical y con aproximación de esas que quitan el aliento teniendo la oportunidad de asistir al espectáculo que fue HONSECA!!!…veréis, es que resulta que cuanto más arriba se encuentre una cavidad, los aportes de agua que tiene son de menor temperatura, hecho que facilita la disolución de las rocas, pero no favorece la precipitación, por lo que las formaciones en ese tipo de cavidades, como lo era la que en principio iba a ser nuestro destino, son escasas.

Peeero en esta preciosa cavidad, que recorrimos en dos tramos, superior e inferior, abundaban todo tipo de espeleotemas, desde “gours” tamaño bañera, hasta extrañas banderas y estalactitas de formas caprichosas. Sin duda esta cavidad es una de las joyas de este valle palentino.

El domingo, después de haber presenciado una mágica queimada y haber tenido una reunión de ‘espeleólogos anónimos’ la noche anterior LOL, visitamos una cavidad de tipo S, Agudín.

Una cavidad con amplias salas en la que incluso la mayoría de galerías eran amplias; esta cavidad no era tan rica en espeleotemas como la del día anterior, pero también tenía su miga. En ella disfrutamos mucho en compañía de nuestros nuevos compis de distintas partes del territorio nacional, e incluso aprendimos técnicas más clásicas de progresión en cavidad: la escala, algo que al menos para neófitos en estas artes como lo éramos parte de la expedición estaba hasta entonces reducido a breves reseñas en antiguos manuales de espeleología.

Al finalizar esta actividad, más light, nos volvimos al albergue a tomar el cocido montañés de clausura y a ponerle fin al encuentro, que aunque breve fue muy divertido y de allí nos marchamos con ganas de volver pronto a la montaña palentina… …y como somos gente muy apañada, aprovechamos para pasar por la villa romana La Olmeda,que es una villa romana situada en Pedrosa de la Vega, que nos quedaba de camino. Allí descubrimos un poco más de la forma de vida de los romanos que poblaban esas tierras y nos deleitamos con los mosaicos que se conservan en este yacimiento arqueológico.

Con esto pusimos fin al fin de semana palentino y emprendimos el camino de vuelta al hogar, a ese lluvioso hogar llamado Galicia, tierra de meigas y conxuros.

Estefanía.

Última modificación: 2016/10/18 19:22